Chinches en el Espejo

Marzo 5, 2009

Una de sueños

Archivado en: Propio — chinchesenelespejo @ 2:53 pm

Sobre el suelo de moqueta verde, sólo el murmullo del mar y el runrún de la televisión pugnaban por reinar en la sala. Incluso el respirar de los allí presentes era tímido, casi reverente. Estaban acomodados sobre los mullidos sofás, los más mayores; desmadejados sobre la suavidad del suelo, los más pequeños; sentados en sillas, tanto los menos afortunados como los menos ágiles. Todos ellos, desde sus variadas posturas, a pesar de sus esenciales diferencias, congregados en torno a una misma figura: la de un anciano que parecía no estar del todo allí.

Presidía una gran mesa de madera de nogal ovalada a la que sólo él estaba sentado. El respaldo de su silla era más alto y, desde luego, parecía mucho más confortable que el de las sillas desde las que era observado. Su mirada, sin ser en absoluto inquietante, aparecía fija y sin vida, como taladrando con desgana la pared blancuzca que le hacía frente varios metros más adelante. A pesar de ser, ciertamente, un hombre de avanzada edad, su aspecto era el de un hombre más joven, si bien maduro. Esto no era claramente perceptible, puesto que sus muchas arrugas evidenciaban, inmisericordes, sus muchos años; la juventud de su alma era más una sensación que sus familiares compartían sin saberlo que una apreciación objetiva, debida, tal vez, a que su muerte estaba muy próxima. Aunque, para ajustarse más fielmente a la realidad, es necesario aclarar que aquel anciano estaba, más bien, terminando de morirse.

A ninguno de los que velaban con ternura y con tacto aquel proceso terminal pareció extrañarles la repentina reaparición de otra figura querida. Debió de parecerles cosa natural que la que había sido durante más de cincuenta años su compañera de fatigas regresara para prestarle su apoyo en aquel último trance. Se dibujó en el aire, sobre la silla más cercana a la del anciano, tal cual su segunda nieta la recordara: hermosa, serena, tangible y accesible, pero tan solemne como la situación requería. Miró con aquiescencia a todos los que la miraban, pero no dijo nada, y enseguida centró en su viudo toda la fuerza de sus ojos verdes. El marchito rostro del padre y abuelo sólo registró sutiles cambios; las facciones parecieron aliviarse. La nieta pensó que aquella estampa imposible era la más hermosa del mundo, y buscó a tientas en el bolso la cámara para inmortalizarla. Ella había vuelto. Y parecía no haberse ido nunca. Y parecía ir a quedarse para siempre. Y su nieta deseó con todas sus fuerzas que aquel entorno en el que tan bien encajaba la retuviese en el hueco que había dejado desconcertado con su marcha; ella era la pieza perfecta de aquel puzzle inconcluso.

Con la cámara en la mano se levantó del suelo y, con pasos sigilosos, se acercó a la gran mesa de nogal ovalada y se colocó frente a la frágil imagen de sus abuelos reunidos. La sacó de su funda, retiró la tapa del objetivo y apretó el botón de encendido, que se hizo notar con su pitidito habitual. Cuando enfocó el aparato y encauzó su mirada a través del objetivo, sólo vio a su abuelo y a la más pilla de sus primas pequeñas, que quería infiltrarse en la foto. Con una súbita congoja clavándole las uñas en el corazón, bajó la cámara para comprobar que ella estuviera allí todavía. Estaba. Su abuela la miró con cariño y movió la cabeza con suavidad repetidas veces, y ella comprendió al darse cuenta de que los dos ancianos, ahora cogidos de la mano, se estaban desdibujando muy poquito a poco, muy poquito a poco, dando tiempo a que toda su familia se pusiera en pie y les hiciera un último tributo de lágrimas.

 

 

 

4 comentarios »

  1. Qué bonito, Paula…

    comentario por Sin — Marzo 5, 2009 @ 6:29 pm | Responder

    • Bonita tú :)

      comentario por chinchesenelespejo — Marzo 5, 2009 @ 11:01 pm | Responder

  2. Puli, es verdaderamente precioso. Siempre he creído que tienes magia al escribir.

    Un bexit!

    comentario por Patri — Marzo 11, 2009 @ 9:24 pm | Responder

    • Gracias, Patri :)

      comentario por chinchesenelespejo — Marzo 12, 2009 @ 1:34 pm | Responder


Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.