Piii. Piii. Piii. Tardó unos segundos en darse cuenta de que le había colgado, e hizo lo mismo. Cerró la boca, se tragó las palabras. Se rascó la ceja izquierda hasta que le empezó a picar la nariz. Se frotó la nariz hasta que llegaron las lágrimas. Ya no le quería. Su voz había sonado lejana, como si tuviera que atravesar siglos de tabiques hasta taladrarle el oído. Trató de concentrar de nuevo su mirada nublada en el microscopio. Los protozoos eran mucho más sencillos que las mujeres.
Abril 3, 2009
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