Chinches en el Espejo

febrero 18, 2009

Sin título (1ª parte)

Filed under: Uncategorized — chinchesenelespejo @ 12:04 am

Los goznes de la puerta sonaban como el último estertor de un grillo. O ésa era, al menos, la extraña descripción que se desprendía una y otra vez de los estrangulados labios de mi madre. Y, puesto que dinero nunca nos había faltado, intentamos solventar el problema por todos los medios que la holgura del bolsillo familiar ponía a nuestro alcance.

Sin embargo, por primera vez en mi vida descubrí que el dinero no es omnipotente. Aun cuando hubimos cambiado las puertas tradicionales por puertas correderas, la de la entrada resultó ser insustituible. Atendiendo al consejo de Martín, el carpintero, procedimos a engrasarla diariamente, e incluso contratamos a un chico de confianza de la vecindad para que se encargara de aplicar aceite a las bisagras cada vez que la puerta tuviera que ser abierta o cerrada. Se llamaba Fran y derrochaba buena voluntad. Su madre había estado sirviendo en mi casa durante un tiempo cuando éramos muy niños y solía traerlo a la finca cuando no tenía quién se lo cuidara. Por aquel entonces debimos de hacer buenas migas, así que es comprensible que los sufrimientos vividos en los últimos meses por mi familia, y compartidos por todo el pueblo, le hubieran encogido aquella alma suya tan carente de dobleces.

 

 

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