Chinches en el Espejo

abril 3, 2009

Sin dobleces

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 7:50 pm

Piii. Piii. Piii. Tardó unos segundos en darse cuenta de que le había colgado, e hizo lo mismo. Cerró la boca, se tragó las palabras. Se rascó la ceja izquierda hasta que le empezó a picar la nariz. Se frotó la nariz hasta que llegaron las lágrimas. Ya no le quería. Su voz había sonado lejana, como si tuviera que atravesar siglos de tabiques hasta taladrarle el oído. Trató de concentrar de nuevo su mirada nublada en el microscopio. Los protozoos eran mucho más sencillos que las mujeres.

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La prolongación de su brazo

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 7:34 pm

Al doblar el recodo se encontró inesperadamente con Cristina. ¡Estaba tan guapa! Algo en su expresión le desconcertó, aunque al principio no supo distinguir bien el qué. Sólo cuando ella hizo las debidas presentaciones se dio cuenta de que había un chico, otro chico, cogido de su mano.

noviembre 29, 2008

El mundo, en sus manos

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 7:49 pm

Todo el dolor del mundo estaba concentrado en sus manos.

Los días impares de cada mes, éstas solían estrangularse la una a la otra, con un nerviosismo tal que parecían presagiar un cataclismo. Martes sí, martes no, sus manos se tornaban tersura al tacto, vulnerables a los ojos. En las tardes de lluvia, las puntas de los dedos se volvían inquisitivas con el resto del cuerpo, mientras que al sol optaban por expandirse para chupar y absorber hasta el último rayo de vida. Todo la entrega del mundo estaba concentrada en sus manos, que a veces se replegaban para lamerse las heridas. No siempre me dejaba tocarle una piel que se herizaba, hipersensibilizada; pero cuando me dejaba, cuando se dejaba, yo era capaz de percibir físicamente todo el dolor, toda la entrega, toda la resignación y toda la angustia del mundo. Tras aquellos fugaces momentos, yo me sentía derramado: como si mi interior opaco se hubiese inevitablemente desbordado para mancharle los nudillos, las uñas, las palmas y las yemas de los dedos.

manos1

Ella albergaba el mundo en sus manos.

El mundo a cada rato

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 11:02 am

En África a veces ni siquiera da tiempo a que los niños tengan un nombre. Yo, por ejemplo, tuve que recurrir al burdo recurso de autobautizarme.

[ Inspirado por la película El mundo a cada rato ]

noviembre 21, 2008

Mock Electricity

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 11:48 pm

Se me eriza el pelaje del corazón cuando siento de improviso, y, como junco maniatado, se deja mecer al son del sentimiento.

Sólo por presenciar ciertos momentos, la vida merece la pena. Sólo por conocer gente que con una mano te deja colgada del borde la eternidad y con la otra te posa suavemente en el asfalto de nuevo, merece la pena respirar basura.

Thanks for those few moments of true mock electricity.

noviembre 6, 2008

El descubrimiento

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 12:15 pm

– Buenas noches a todos. Mi nombre es Javier, soy ex-drogadicto y hace muy poco que he aprendido a reír.

Aquellas primeras palabras, que huyeron de los labios de Javi como apremiadas por un fuego interior, tocaron en mí alguna tecla desafinada. Comprendí al instante a qué se refería y me avergoncé al reconocerme tal y como era por aquel entonces: una novata en aquello de “vivir” de verdad, sin ayuda psicotrópica externa.

Aún faltaban varios meses para una tarde en la que ambos, en la embriagadora calidez de una tetería de las afueras de la ciudad, compartiríamos el recuerdo de nuestras primeras carcajadas. Él me contaría, con una sonrisa ausente que yo iba a encontrar absolutamente adorable, que había hallado su risa verdadera en la ingenuidad de su sobrino: un día éste le había dicho, con un mohín de curiosidad insatisfecha, que no entendía por qué a “los mayores” les hacía tanta gracia “lo de ¿Mamáaa por quéee papáaa mató al preeegoneerooo?”. Mi risa floreció al escuchar la suya y se derritió en aquella mirada en la que la tristeza había aprendido, con el tiempo, a adquirir tintes de serenidad.

agosto 30, 2008

Silencio

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 11:29 pm

Prevalecí bajo tus pestañas.

Ahora, trasfondo de la lluvia de cristales, amanecen tus ojos de tormenta. Recuerdo en la piel cómo, amarrados por los costados, nos buscábamos las esquinas menos afiladas.

No sé qué pensar cuando no pienso en ti. Perdura la caricia de tus pestañas mientras intento escucharme el llanto último, que se escarcha contra este terrible estruendo de lluvia de cristales.

No quedan más que dos segundos de caída libre.

.

.

(Silencio)

agosto 1, 2008

Auto(des)engaños

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 10:57 pm

– Yo tampoco te quiero -dijo ella alegremente mientras deslizaba una media.

Él se tragó un suspiro de alivio y besó el brillo intermitente de su pierna desnuda bajo las luces exangües de la tarde.

julio 26, 2008

A ciegas

Filed under: Micro-,Propio — chinchesenelespejo @ 10:16 am

Siempre habían sabido que, mientras la noche se descorchara en destellos titilantes, ellos dos no existirían más que en su obstinado recordarse. En una de aquellas ocasiones, de mutuo y casual acuerdo, lanzaron el soplo de la muerte hasta extinguir, una por una, las aspas febriles del cielo.

Y así, en la oscuridad más cegadora, al arrullo de las tinieblas, encontraron la valentía para amarse eternamente.

julio 12, 2008

Microrrelato III

Filed under: Micro- — chinchesenelespejo @ 11:04 pm

No funcionó. Horas después el tipo con cara de imbécil, corona de plástico y caballo de cartón seguía junto a la charca, escrutando bajo los nenúfares, intentando localizarme. Después de pedir auxilio durante años por fin apareció alguien, pero no quien yo esperaba, sino un loco reglamentario que me pilló despistada, dándome un asqueroso y sonoro beso en los labios. Por Dios, qué asco. Aterrorizada pude escapar de un salto y ocultarme tras los juncos, esperando que se cansara y se largara de allí. Pero las horas estipuladas al caso pasaron y no pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando.

David Reche Espada

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